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El hombre en el tiempo

Ha pasado mucho tiempo el hombre sobre la faz de la tierra. Muchos miles de años. El fuego, la rueda, la pólvora, produjeron cambios. Con la aparición de la imprenta se fueron ordenando los testimonios. Estamos de paso por este tiempo que será un leve punto en el gran espacio de todos los tiempos. Son múltiples las señales que nos llegan de todos los siglos. Son numerosos los aportes que han realizado millones y millones de hombres en el transcurso de la historia de la humanidad.

Cristo es el mojón más importante de nuestra cultura para medir el antes y el después. Y el río del tiempo sigue su curso y los hombres viajamos por él. Nada se detiene. Las semillas y los hombres se renuevan, cada uno con su finita edad.

¿Qué pasó en estas tierras en el año 1000?

¿Ya vivimos la realidad del 2000?

¿Y cómo será el 3000? Lunas, soles, noches, días y un planeta que gira por el celeste espacio.

¿Es significativo para nosotros atravesar la barrera del 2000?

¿Qué habrá más allá?

Muchos soñaron con el futuro, como Julio Verne o Enrique Santos Discépolo. ¿Cuál será el último día de cada uno de todos nosotros? ¿Y después?

Por si este papel atraviesa la puerta del próximo milenio, les contaremos a los habitantes del gran futuro, que en Salta esta publicación testimoniaba su tiempo. Diremos también, que en Salta había muchas palomas y caballos; que los árboles eran bellos y generosos; que los hombres labraban la tierra… Pediremos disculpas por todas las pestes y enfermedades que dejamos y también confesaremos que no supimos cuidar los ríos y el medio ambiente. Pero claro, también se debe expresar que muchos hombres trabajan por Salta, por su tierra y por los hombres.

Salta quiere trabajar por la semilla, para que el paso del tiempo y las caricias del agua, del sol y de los vientos la alimenten y la conviertan en árbol de benditos frutos, de regocijo y salud.

Es necesario que entre todos cuidemos el universo. ¿A quién le pedimos permiso para talar los montes, para contaminar los ríos? ¿Con qué derecho potencias del mundo viajan por los mares del mundo con material radiactivo? ¿Cómo justificamos el hambre de tantos humanos, en tierras tan generosas?

La humanidad exige un examen de conciencia de gobernados y gobernantes. La codicia de algunos mata…

Hay que conformar un ejército de amor, para dar batalla a las irracionales medidas de muchos dirigentes, que llegan incluso a lucrar con el daño y la muerte de otros.

La poesía como la concebía Aristóteles era casi una ciencia, que aportaba luz a la existencia. La poesía legisla. Un poeta expresa el sentir de su pueblo. La ley debe mirar cada día más al hombre. Las ciencias humanísticas, tan venidas a menos, guardan en sus tratados, aportes importantes para el mundo concreto y material que habitamos. Los problemas de un país no pasan solo por los números, estos indican la realidad, pero la medicina no la puede dar un banquero.

El mundo reclama un nuevo rumbo y las reglas axiológicas deben ser lógicas. Basta de modelos de barro, es necesario rescatar arquetipos que nos inviten a desarrollarnos como personas.

El cambio del mundo pasa por el cambio de cada uno de nosotros.

No pidamos nada, construyamos con esfuerzo un mundo mejor y exijamos respeto como humanos.

Que en este nuevo tiempo, entre todos, podamos empezar a escribir una bella canción de amor.


Eduardo Ceballos.
Susana Rozar.